Separar la plata del negocio de la plata de tu casa
Mientras la misma cuenta paga el alquiler del local y el súper de tu casa, el mes se vuelve una sensación. Un viernes parece que sobra y el martes siguiente hay que cubrir un vencimiento con la tarjeta personal. El primer trabajo es abrir una cuenta que sea solo del negocio y decidir qué sale de cada lado.
Alcanza con que los cobros de clientes entren a la cuenta del negocio y que de ahí salgan alquiler, proveedores, servicios del local y un traslado fijo a tu casa, una vez por semana o cada quince días. Ese traslado es tu sueldo, aunque al principio sea chico. Si un mes no se puede hacer, queda a la vista: el negocio no te está pagando.
Las primeras cuatro semanas suelen ser incómodas porque hay gastos que no se sabe de qué lado van —el teléfono, un viaje, el café con un proveedor—. Anotalos y decidilos después. El criterio del taller es simple: si el gasto existiría aunque el negocio no existiera, es de tu casa; si existe porque el negocio existe, es del negocio.