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Puertocaiman

Antes de escribir

Lo que más nos preguntan

Estas respuestas cubren el ritmo del taller, lo que pedimos y lo que queda afuera. Si la tuya no está, escribínos y te contestamos dentro del día hábil. En Puertocaiman preferimos una respuesta clara a una promesa amplia.

Escritorio de trabajo
¿Trabajan con negocios de todo el país?

Sí. El estudio está en Palermo y las reuniones presenciales se hacen acá, en Buenos Aires. Si estás en el interior o en otra provincia, coordinamos por videollamada con la misma duración y el mismo material. Pedimos que los números lleguen unos días antes para no gastar la reunión en buscar planillas. El criterio es el mismo desde 2026: pocos proyectos y una conversación que se pueda sostener, estés donde estés.

¿Hace falta que tenga un contador?

Conviene, porque las declaraciones y los vencimientos no los tomamos nosotros. El trabajo de Puertocaiman se lleva bien con quien ya te lleva los papeles: pedimos extractos, listas de gastos y ventas, y devolvemos un orden que tu contador puede leer. Si todavía no tenés a nadie, te decimos qué conviene tener listo para la primera charla. No te pedimos que contrates a alguien para poder empezar.

¿Cuánto tarda la primera respuesta?

Leemos todos los mensajes y respondemos dentro del día hábil. La primera charla se agenda según los lugares que haya esa quincena, porque tomamos pocos casos a la vez. Si esa semana estamos completos, te proponemos la siguiente y te lo decimos con claridad. No dejamos un hilo colgado ni te pedimos que “insistas la semana que viene”.

¿Qué tengo que llevar a la primera reunión?

Tres meses de ventas, la lista de gastos fijos y una duda concreta. Si tenés costos de mercadería o de horas por servicio, mejor. No hace falta un informe prolijo: una planilla desordenada o un cuaderno alcanzan, siempre que se puedan leer juntos. El resto lo ordenamos en la conversación. Si falta algo, lo marcamos y seguimos con lo que hay.

¿Cómo se definen los honorarios?

Antes de empezar te mandamos un presupuesto cerrado, con el alcance y las fechas. Los pagos se hacen por etapa. El valor depende del acompañamiento —un diagnóstico de una tarde no pesa lo mismo que seis meses— y lo vemos caso por caso. No publicamos una lista de precios en el sitio porque cada negocio pide un recorte distinto. Si el número no te cierra, también está bien decírnoslo en esa misma conversación.

¿Puedo cancelar o cambiar una reunión?

Sí. Pedimos aviso con cuarenta y ocho horas para poder ofrecer ese horario a otro caso. Si avisás después, reprogramamos dentro de la misma quincena cuando hay lugar. Las cancelaciones repetidas las hablamos, porque el cupo es chico y un turno vacío le saca lugar a alguien que está esperando. El criterio queda escrito en el presupuesto, para que no haya sorpresas.

¿Hacen trabajo de urgencia?

No tomamos proyectos que necesitan una respuesta en 24 horas. El taller lee números, escribe y recién después se ve; eso pide días. Si tu situación no aguanta una semana, te lo decimos en el primer intercambio para no hacerte perder tiempo. Hay estudios que trabajan de otro modo; el nuestro, desde 2026, elige este ritmo.

¿Van al local o se trabaja solo en Palermo?

Las reuniones de trabajo se hacen en el estudio de Gorriti o por videollamada. Si para entender el negocio hace falta ver el local, lo coordinamos y lo dejamos asentado en el presupuesto. No es una visita de cortesía: se usa para contar metros, stock a la vista o el ritmo de la hora pico. El resto del acompañamiento sigue en el taller, con planilla y papel.

¿Qué pasa con lo que cuento en las reuniones?

Lo que hablamos queda entre el taller y vos. No publicamos casos identificables ni usamos tus números en el sitio. Las escenas de la página Situaciones están escritas como ejemplos y lo decimos en esa misma página. Los archivos que nos mandás se usan para el trabajo y se borran cuando el acompañamiento termina, salvo lo que haga falta guardar por el tiempo que pide la ley de datos personales.

¿Puedo venir con un socio o con mi contador?

Sí, y en varios casos conviene. Si hay un socio, las decisiones a medias se desarman a la semana; mejor que esté en la conversación. Si viene tu contador, pedimos que los dos hayan visto los mismos papeles antes, para no gastar la hora en presentaciones. El cupo de sillas es chico a propósito: la reunión sigue siendo una conversación de trabajo.

¿Quedó alguna duda suelta?

Escribínos con lo que esté pasando. Te respondemos en el día hábil y, si hay lugar, coordinamos la primera charla.