Saltar al contenido
Puertocaiman

Acompañamientos

Seis formas de trabajar juntos

Cada acompañamiento tiene un formato, una duración y un entregable que se puede usar el lunes. Elegimos juntos cuál encaja según lo que esté pasando. Si hace falta combinar dos, lo hablamos antes de cotizar.

Reunión de trabajo

Los seis

Del primer diagnóstico al seguimiento largo

Diagnóstico inicial

Sesión de 2 h 30 · informe a los 4 días

Nos vemos una tarde para leer ventas, gastos fijos y la duda que más te está pesando. Traé los últimos tres meses aunque estén desordenados. En la conversación separamos lo urgente de lo que puede esperar y marcamos dos o tres números que explican el malestar. A los cuatro días te mandamos un informe breve, en castellano llano, con lo que vimos, lo que falta y una propuesta de seguimiento si tiene sentido. El diagnóstico se basta solo: podés quedarte con eso y continuar por tu cuenta.

  • Un relato ordenado de lo que está pasando con la caja y con los precios.
  • Un informe escrito de pocas páginas, listo para compartir con tu contador.
  • Una recomendación de próximo paso, con tiempos y sin compromiso de seguir.

Precios y márgenes

Tres encuentros en un mes · lista nueva

Costeamos producto por producto o servicio por servicio. Entramos materiales, tiempo, alquiler, envíos, merma y el sueldo que vos también tenés que cobrar. Con eso armamos una lista de precios que se pueda sostener en temporada baja y calculamos el punto a partir del cual el mes deja de perder. Si hay un ítem que se vende mucho y deja poco, lo ponemos en evidencia. La lista queda tuya, en una planilla que podés seguir ajustando cuando cambie el proveedor o el alquiler.

  • Ficha de costo de cada producto o servicio que elijas revisar.
  • Una lista de precios nueva, con el criterio escrito al lado de cada número.
  • El punto de equilibrio del mes, dicho en unidades y en pesos.

Orden financiero mensual

Alta de un mes · revisión cada 30 días

Armamos el flujo de caja de las próximas cuatro a seis semanas, separamos la plata del negocio de la plata personal y dejamos un tablero de una hoja. El primer mes es el más denso: hay que elegir cuentas, fechas de revisión y el puñado de números que vas a mirar cada viernes. Después nos vemos una vez al mes para ver qué se corrió, qué se atrasó y qué hay que tocar antes de que el mes se vaya. El tablero se entiende sin nosotros; si deja de servir, lo recortamos.

  • Calendario de cobros y pagos de la quincena, actualizable.
  • Separación concreta entre la caja del negocio y la de tu casa.
  • Un tablero de una hoja y una fecha fija de revisión mensual.

Puesta en marcha

Cuatro semanas · para quien todavía no abrió

Si el negocio todavía no abrió, trabajamos la estructura de costos del primer año, la forma de trabajo que vas a usar y el cálculo de cuánta plata hace falta para arrancar sin improvisar el segundo mes. Hablamos de alquiler, mercadería inicial, herramientas, un sueldo mínimo para vos y el colchón de la temporada más floja. No resolvemos trámites ni te representamos ante organismos: ese tramo lo llevás con tu estudio. Acá nos ocupamos de que los números del primer año se puedan mirar antes de firmar un contrato de locación o de encargar el primer pedido grande.

  • Una estructura de costos del primer año, mes por mes.
  • El cálculo de cuánto hace falta para abrir y para aguantar los meses flojos.
  • Una lista de decisiones pendientes, con orden y con responsables.

Acompañamiento de seis meses

Reuniones cada 15 días · seguimiento escrito

Es el formato para cuando hay varias decisiones encadenadas: precios, un empleado, un local, un cambio de proveedor. Nos vemos cada quince días, siempre con una hora y media por delante, y entre un encuentro y el otro hay un seguimiento por escrito: lo que quedó pendiente, lo que se movió y lo que hay que llevar a la próxima. El ritmo es constante y previsible. Si en el cuarto mes el negocio ya camina solo, recortamos la frecuencia. Si aparece un tema nuevo, lo cotizamos aparte y no lo escondemos dentro del paquete.

  • Doce encuentros en seis meses, con fecha reservada de antemano.
  • Notas escritas entre reuniones, para que no se pierda lo acordado.
  • Un cierre al sexto mes con lo que quedó ordenado y lo que sigue en tus manos.

Revisión de una decisión puntual

Dos sesiones en quince días · dictamen escrito

Sirve cuando el negocio ya anda y aparece un salto: abrir un segundo local, comprar equipamiento, tomar a la primera empleada o cambiar de proveedor. En la primera sesión juntamos lo que ya pasó —ventas, costos, caja— y lo que implicaría el paso. En la segunda devolvemos las opciones con números a la vista: cuánto pide de plata, cuánto tarda en cerrar y qué se resigna si no se hace. La decisión queda tuya. Nosotros dejamos un escrito corto para que lo puedas discutir con tu socio, tu familia o tu contador.

  • Los números de la decisión, puestos en el mismo lenguaje que el resto del negocio.
  • Dos o tres caminos posibles, con plazos y con lo que cada uno pide.
  • Un dictamen breve para llevar a la conversación que tengas que tener.

Elección

Cómo elegimos juntos el acompañamiento

La primera conversación no es para venderte el paquete más largo. Escuchamos qué está pasando y te decimos cuál de las seis formas encaja, o si conviene empezar por el diagnóstico y recién después decidir. A veces el pedido llega como “necesito orden” y termina siendo un tema de precios. Otras veces lo que parece un precio mal puesto es un cobro que llega tarde. Por eso no cerramos el formato en el primer mensaje.

Si hay lugar en la quincena, te mandamos el presupuesto cerrado con fechas. Si no hay lugar, te proponemos la siguiente y no te dejamos en espera sin respuesta. El criterio es el mismo desde 2026: pocos proyectos, un escrito antes de cobrar y un ritmo que se pueda cumplir. Cuando el caso pide algo que no hacemos —contabilidad, trámites, un software—, te lo decimos ahí mismo.

También se puede pasar de un acompañamiento a otro. Un diagnóstico puede abrir un orden mensual. Cada tramo se cotiza y se acepta por separado.

De tu lado

Qué necesitamos de tu lado

  • Números de los últimos tres meses, aunque estén en un cuaderno o en capturas. Sin eso la reunión se gasta en adivinar.
  • Que quien decide pueda estar en la conversación. Si hay un socio, mejor que esté; las decisiones a medias se desarman a la semana.
  • Un rato entre encuentros para probar lo acordado. El trabajo no termina cuando se cierra la puerta del estudio.
  • Una duda concreta para empezar. “Quiero que me vaya mejor” es demasiado ancho; “no sé si el delivery deja algo” se puede trabajar.

Contanos cuál de estas formas te resuena

Si no estás seguro, escribí igual. En la primera charla vemos por dónde empezar y si hay lugar en estas semanas.