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Puertocaiman

Cómo se trabaja

Nuestra manera de trabajar es lenta a propósito

En Puertocaiman preferimos una tarde larga a cinco reuniones cortas. Desde 2026 tomamos pocos casos, leemos los números antes de vernos y devolvemos por escrito lo que quedó acordado.

Detalle de trabajo en el estudio

El cupo

Pocos proyectos por vez

Un negocio chico pide atención concreta: saber cómo se llama lo que vendés, en qué semana del mes se aprieta la caja y qué conversación tuviste con el proveedor. Eso no se improvisa entre un mensaje y el otro. Por eso en Puertocaiman dejamos lugares libres en la quincena y no llenamos la agenda hasta el tope. Si un mes estamos completos, lo decimos y ofrecemos la siguiente fecha disponible.

La lentitud también protege tu tiempo. Cada encuentro dura lo que tiene que durar, y entre uno y otro hay días para que pruebes lo acordado. No te pedimos reportes diarios ni reuniones de seguimiento vacías. Si algo se corrió, lo hablamos en el próximo turno o en un escrito corto, sin inventar urgencias que el negocio no tiene.

  • Leemos tus números uno o dos días antes de vernos, para no gastar la reunión en buscar columnas.
  • Dejamos por escrito lo acordado, con fecha y con la persona responsable de cada paso.
  • Tomamos un cupo chico por quincena para poder responderte dentro del día hábil.
  • Si el caso no entra en lo que sabemos hacer, te lo decimos en la primera conversación.

El primer encuentro

Qué pasa en la primera charla

La primera charla dura cerca de una hora y sirve para ver si tiene sentido seguir. Pedimos que traigas los últimos tres meses de ventas, la lista de gastos fijos y una duda concreta. Puede ser un cuaderno, una planilla despareja o capturas del sistema con el que cobrás. Importa que se pueda leer juntos. Si algo falta, lo marcamos y seguimos con lo que hay.

Empezamos por que cuentes el negocio con tus palabras: qué vendés, a quién, cómo cobrás, qué te desvela cuando termina el mes. Después abrimos los números y buscamos lo que no cierra: un producto que se lleva horas y deja poco, un alquiler que se come el margen, un cobro que llega tarde y obliga a financiar a tus clientes. Hacemos preguntas simples y volvemos sobre lo mismo hasta que la foto quede nítida para los dos.

Al final de esa hora te decimos si podemos ayudar y con cuál de los acompañamientos. Si hace falta un diagnóstico más largo, lo proponemos. Si el tema es un trámite o un software, te decimos que no es lo nuestro y, cuando podemos, te sugerimos a quién consultar. Te vas con una nota de lo hablado y, si seguimos, con una fecha y un presupuesto cerrado antes de arrancar.

Con qué trabajamos

Herramientas simples

Planilla de costos

Una hoja por producto o por servicio, con materiales, tiempo, alquiler prorrateado, envíos, merma y el sueldo que vos también tenés que cobrar. Sirve para ver qué deja de verdad cada cosa que sale por la puerta y para armar una lista de precios que se sostenga cuando baja la temporada.

Calendario de cobros y pagos

Las fechas en las que entra y sale la plata, puestas en las mismas dos semanas. Ahí se ve si el martes vas a poder pagar al proveedor o si hace falta hablar antes con quien te debe. El calendario se actualiza con lo que de verdad ocurrió.

Tablero de una hoja

Tres o cuatro números que convenimos mirar cada viernes: ventas de la semana, plata disponible, deudas a cobrar y el gasto que no puede atrasarse. Cabe en una pantalla y se entiende sin nosotros. Si el tablero empieza a pedir más columnas, lo recortamos otra vez.

Límites

Lo que no hacemos

El gabinete tiene un perímetro claro para no prometer lo que no podemos sostener. Estas cuatro cosas quedan fuera del trabajo, y te lo decimos en la primera conversación si tu pedido se parece a alguna de ellas.

  • No llevamos tu contabilidad ni preparamos declaraciones. Ese trabajo queda con tu contador o con quien elijas para los papeles formales.
  • No presentamos trámites en tu nombre. Podemos ayudarte a pensar el costo de abrir o de contratar; el expediente lo gestionás vos o tu estudio.
  • No vendemos software ni te atamos a una plataforma. Usamos planillas que podés copiar y seguir abriendo cuando el acompañamiento termina.
  • No tomamos proyectos que necesitan una respuesta en 24 horas. El ritmo de este taller se mide en días.

Condiciones

Honorarios y tiempos

Antes de empezar te mandamos un presupuesto cerrado, escrito, con el alcance y las fechas. No trabajamos por hora suelta ni vamos agregando ítems a medida que avanza el mes. Si en el camino aparece un tema nuevo —un segundo local, un proveedor distinto—, lo cotizamos aparte y arrancamos cuando lo aceptes.

Los pagos se hacen por etapa: una parte al confirmar, otra al entregar el informe o al cerrar el primer mes, y el resto según el acompañamiento que hayamos elegido. Las fechas quedan en el mismo escrito. Si un encuentro se cancela con menos de cuarenta y ocho horas, lo reprogramamos dentro de la quincena cuando hay lugar. El valor lo vemos caso por caso, porque un diagnóstico de una tarde no pesa lo mismo que seis meses de seguimiento.

Trabajamos desde 2026 y el criterio no cambió: pocos proyectos, honorarios dichos de antemano y un ritmo que se pueda cumplir. Si el presupuesto no te cierra, también está bien decírnoslo.

Si este ritmo te sirve, escribínos

Contanos qué está pasando y qué te gustaría ordenar primero. Te respondemos en el día hábil y vemos si hay lugar en la quincena.